Normativa

Verifactu: qué es, a quién obliga y desde cuándo

Si eres autónomo o tienes una pyme en España, en algún momento de los últimos meses te habrá llegado un correo de tu gestor, de tu banco o de un programa de facturación avisándote de Verifactu. Casi todos esos correos tienen el mismo tono de urgencia y casi ninguno explica lo esencial: qué cambia exactamente, a quién obliga y desde cuándo. Esto es lo que hay.

Qué es Verifactu, en una frase

Verifactu es el sistema con el que la Agencia Tributaria quiere asegurarse de que una factura emitida no se pueda borrar ni modificar después sin dejar rastro. Nace del reglamento que desarrolla la llamada ley antifraude, y su objetivo declarado es acabar con el software de doble uso: programas que permitían llevar una caja para Hacienda y otra para uno mismo.

En la práctica, la obligación no recae sobre ti. Recae sobre el programa que usas para facturar. Tu programa tiene que generar, por cada factura, un registro encadenado con la anterior y firmado, de forma que alterar una factura del pasado rompa la cadena y se note.

Lo que más se malinterpreta Verifactu no te obliga a enviar cada factura a Hacienda en tiempo real. Ese es el modo Veri*Factu (con remisión automática), que es voluntario. La alternativa es el modo de sistema no verificable, en el que los registros se guardan firmados en tu equipo y solo se entregan si Hacienda los pide. Los dos son legales.

A quién obliga

Con carácter general, a quienes expidan facturas por su actividad económica en territorio común: autónomos en estimación directa y sociedades. Hay excepciones relevantes que conviene conocer:

  • País Vasco y Navarra tienen su propio sistema. En las tres diputaciones vascas lo que aplica es TicketBAI, no Verifactu. Si facturas allí, lo que tienes que mirar en un programa es si soporta TicketBAI, no si soporta Verifactu.
  • Quienes ya emiten bajo el Suministro Inmediato de Información (SII) —grandes empresas y quienes se acogen voluntariamente— quedan fuera, porque ya envían el detalle a Hacienda.
  • Las operaciones documentadas con factura simplificada también entran: el ticket de un bar es una factura simplificada.
La obligación no es tuya, es de tu programa. Tu único trabajo es usar uno que cumpla.

Desde cuándo

El calendario se ha movido varias veces, y esa es precisamente la razón por la que hay tanta confusión y tanto correo alarmista. La estructura es siempre la misma en dos escalones: primero se obliga a los fabricantes de software a que sus programas cumplan, y después se obliga a los contribuyentes a usar un programa que cumpla, con las sociedades entrando antes que los autónomos.

Comprueba la fecha antes de actuar Las fechas exactas han sido modificadas por sucesivos reales decretos y prórrogas. Antes de tomar una decisión —y sobre todo antes de pagar nada con prisa— confirma el calendario vigente en la sede electrónica de la Agencia Tributaria o pregunta a tu gestor. Desconfía de cualquier web, esta incluida, que te dé una fecha de memoria.

Qué tienes que hacer tú, en orden

  1. Averigua si te aplica Verifactu o TicketBAI. Depende de dónde tributas, no de dónde vives.
  2. Pregunta a tu programa actual. Si ya usas uno, escribe a su soporte y pide que te confirmen por escrito que cumple y desde qué versión. La mayoría de los programas de esta comparativa ya lo incluyen sin coste.
  3. Si facturas en Word, Excel o a mano, cambia. Esta es la única situación que obliga de verdad a hacer algo. Una plantilla de Excel no puede cumplir con Verifactu por definición: es modificable.
  4. No pagues de más por cumplir. Cumplir con Verifactu es hoy una función básica, no premium. Si alguien te la cobra aparte como extra, mira otra opción.

El error caro: contratar con prisa

El efecto secundario de toda esta normativa ha sido una campaña comercial enorme. Muchos autónomos han contratado en pánico el primer plan que les ofreció su banco o su gestoría, a cuarenta o cincuenta euros al mes, para cumplir con algo que herramientas de cuatro euros al mes también cumplen.

Cumplir con la ley y tener un buen programa de gestión son dos decisiones distintas. Conviene tomarlas por separado: primero asegúrate de que cumples, que es barato; después decide con calma si quieres además contabilidad, control de gastos o un asesor detrás, que es lo que de verdad cuesta dinero.

Si quieres ver cuánto cuesta cada opción con tus propios números, tenemos una calculadora que te lo dice en diez segundos.

Aviso Esta guía es divulgativa y no constituye asesoramiento fiscal. La normativa cambia y cada situación tiene matices. Para una decisión concreta, consulta con un asesor fiscal colegiado.

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